Los primeros dos lanzamientos de Discos Pato Carlos -el compilado de varios artistas Club Sauna Vol. 1 y Cianóptero, el EP debut de Guarjol (ver notas relacionadas)- podían anticipar que el sello tenía, como su nombre lo indica, una predilección con techno, house, acid house o música para la pista. O al menos en beats mayoritariamente de 4×4.

Con el tercero, nos queda claro que Alejandro Paz, Andrea Paz y Diegors no caerán tan fácil en etiquetas simplistas a la hora de elegir quiénes van a sacar música por el sello, sino más bien optan por seleccionar cosas arriesgadas que tengan la capacidad de destacar por su personalidad.

El Ñaja, el EP debut de Vicente Palma (o ViVi), transita por ese carril. Las cuatro canciones que lo componen son tan inclasificables como impredecibles, pero muy fáciles de escuchar. “Un viaje nocturno por los bordes de Santiago. Un recorrido por las calles y sus fantasmas. Estamos desempleados y no hay nada que hacer, somos la pesadilla colectiva de una propaganda fascista. Mientras llega la pandilla, palmas y congas oscuras se oyen desde una esquina. Nos refugiamos en la sombra de la ilegalidad. El resto es droga, euforia”, la describen ellos mismos.

Euforia para nada efectista, pero sí muy efectiva. Ritmos deconstruidos y cambiantes, que guardan tanta relación con la cumbia como con el pop, el house, el reggae y hasta el post-punk. Un EP que no se parece a nada que llega en un sello que llega con el afán de proponer más que de seguir.