Si has puesto atención al desarrollo de la escena musical electrónica en Holanda en los últimos tres años, probablemente te hayas cruzado, a lo menos visualmente, con el nombre de upsammy.

Desde su primer trabajo, allá por mediados del año 2017 para el sello de Rotterdam Nous’klaer Audio, Thessa Torsing -su nombre real- no se ha detenido en deslumbrar con su particular estilo sonoro, tanto al público local como al internacional. Ahora, la residente del mítico club De School, en Ámsterdam, debuta en el gigante discográfico de su país Dekmantel, con su primer larga duración a la fecha.

Para poder definir el sonido de Torsing, a mi parecer, habría que instalar nuestra audición entre la sala de descanso y el club. La productora holandesa ha dicho que su búsqueda sonora, tanto para sus producciones como en el disjockeo, van por esas canciones poco convencionales que reúnen elementos ambientales y bailables, y que le disgusta que la etiqueten con géneros como el electro, o con cualquier otro, ya que sus elecciones musicales responden más a sensaciones.

En este álbum debut, titulado Zoom, upsammy exhibe en 11 canciones un lenguaje sonoro híper armónico, emotivo y texturizado, que primordialmente conecta beats detalladamente programados, con melodías que incorporan grabaciones de campo -tomadas del entorno geográfico que rodea a la artista- y vocales deconstruídas.

El nombre del álbum proviene de la grabadora que utilizó como elemento central en la elaboración del disco, así en palabras de la productora: “Con mi grabadora Zoom registré ciertos sonidos de campo y percusión, conectando la música con ideas visuales. Quería buscar contrastes dentro del mismo sonido, hacerlo sonar orgánico y digital al mismo tiempo, usando melodías suaves, pero contrastando con percusiones más punzantes, por ejemplo”.

La habilidad de Torsing para equilibrar melodías orgánicas terrenales y percusión robotizada, sin caer en lo cursi, es sencillamente envidiable. Y hacen que se pueda considerar a este debut como un fuerte candidato para disco del año. Para los que no la conocen, y son amantes del imaginario sonoro de Rephlex, por favor háganse un tiempo, siéntense y entreguen 44 minutos de su día. No se arrepentirán.