La ciudad me dio una buena bienvenida. En el lineup de Creamfields, que comenzó una hora después de que me bajara del avión y del cual yo me vine a enterar en el diario que compré muy tarde, estaba… Underworld. Sorpresa no planificada.
Me tomo un taxi de inmediato y corro. Llego.
Estaba comenzando. Atravieso todo el lugar (Reserva Ecológica para los que se ubican) y termino pegado a la reja, en algo así como veinte minutos.
Los tenía a tres metros.
Una de las bandas más importantes de la electrónica de los 90. Precursores de un sonido que derivó en otras bandas y en en varios soundtracks cinematográficos (Trainspotting el más conocido). Electro del noventero entonces, bases, jam, improvisación al máximo. Karl Hyde y Rick Smith son los cerebros de la histeria. Hyde es un frontman como no lo veía desde a Casey Spooner (de Fischerspooner): inagotable, bailando, bailando, alejándose de las máquinas, bailando, gritando. Born Slippy en vivo, en versión de más de 15 minutos, fue un éxtasis que siempre había querido tener. Quizás es porque soy groupie y los escucho desde los 15.
Una tarea menos en este prontuario de los conciertos.
6 dias para New Order.