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Por nombre y renombre, el evento anunciado como La fiesta del año prometía. Y mucho. Después de haber estado ahí, con un sentimiento de incredulidad permanente, la sensación es que nadie se fue defraudado de vuelta a sus casas. A continuación los dejo con mi visión de lo que, a título personal, fue una cita imposible de olvidar.
Los días que antecedieron el jueves hacían prever que ésta no sería una fiesta como cualquier otra. 2ManyDJs por sí solos podían garantizar un sold out, pero la inclusión más tarde de un número probado como The Twelves, y un grupo con un seguimiento importante en el circuito independiente de nuestro país, elevaron las expectativas casi a tope.
Con una cantidad de público nada despreciable -y que confirmó que varios compraron sus tickets para verlos a ellos-, los australianos de Midnight Juggernauts salieron al escenario una hora después de lo estipulado. Sobreponiéndose a algunas dificultades en el sonido, en especial el volumen de la voz, demostraron por qué han tenido una participación destacada en los mejores festivales del mundo.
En cerca de una hora de show, el trío mostró lo mejor de Dystopia (léase sus éxitos “Shadows”, “Into the Galaxy”, “Road to Recovery” o “Ending of an Era”) y adelantó algunas canciones que vendrán en su segundo disco, que se espera para fines de mayo. “This New Technology”, por ejemplo, muestra un sonido más orgánico y cercano a raíces rockeras, sin perder esa faceta más espacial que los caracteriza (cabe recordar que la gira para presentar ese disco empezó ayer, en Santiago). En resumen, podemos decir que Midnight Juggernauts demostró por qué siempre va a ser mejor ver a una banda tocar su repertorio en vivo. En ese sentido, el despliegue del baterista debe haber sido lo más destacado, aportando con un sonido de banda que es más difícil de encontrar cuando se escucha el disco.
El público los recibió bien y con entusiasmo. Por eso, la mesa estaba servida para que empezara la fiesta. A los pocos minutos ya estaban los Twelves sobre el escenario, empezando un set -como siempre- perfectamente bien mezclado. Aprovecharon de abrir con su remix a “Something Good Can Work”, de Two Door Cinema Club, recientemente publicado en el último Kitsuné Maison. Como siempre, se caracterizaron por una selección infalible de éxitos de todos los tiempos, con bases programadas en vivo y juegos que sorprendían hasta a los más escépticos. En lo personal, el punto alto fue el mashup entre “Sister Savior” de The Rapture (en su versión DFA), con “Fences” de Phoenix, mezcla que ya habíamos podido escuchar en ese delirante mixtape grabado para la BBC. La posibilidad de bailarlo, sin embargo, debe haber encandilado a varios.
Y lo mejor, claro, para el final. El turno de hacer bailar correspondía a Stephen Dewaele, el mayor de los hermanos que conforman 2ManyDJs, quien esta vez tuvo que ser acompañado por Stefaan Van Leuven, miembro estable de Soulwax. ¿La razón? David Dewaele no pudo viajar desde Europa por la misma razón que todo el mundo: el volcán innombrable de Islandia. Esto mismo impidió que se presentaran juntos en Coachella, menos de una semana atrás. De todas formas, el compañero elegido no podía ser más idóneo que un compañero de banda.
El resultado no se resintió en lo más mínimo, para quienes hemos visto compulsivamente videos de sus presentaciones alrededor del mundo. Con la cortina de Radio Soulwax y la reconocible obertura de su remix a “Hey Boy, Hey Girl” de los Chemical Brothers, lo que vino de ahí en más fue una bomba que desató el fervor en los cerca de mil quinientos espectadores que llegaron al Teatro Caupolicán, desplegados -por razones ajenas a la producción- en la cancha. Esto porque, a raíz de una petición de los mismos belgas, el VIP no podía dar al escenario. Quiene tenían sus entradas VIP se conformaron con el acceso a una sala con un bar mucho más expedito y la posibilidad de compartir con los músicos.
La mezcla de estilos fue muy variada: desde la omnipresencia de Daft Punk al metal de Sepultura y el hard rock de AC/DC, pasando por Major Lazer, MGMT y la dureza de Dizzee Rascal con Armand Van Helden. Paralelamente, las visuales que se animaban al ritmo de la música ofrecían un complemento perfecto para un espectáculo que pasaba sin escalas del baile más extasiado hasta la contemplación más incrédula, en cuestión de segundos.
Ver mil y un videos nunca va a ser equivalente a vivirlo en vivo. Y acá mismo, en Santiago de Chile, pudimos comprobar por qué 2ManyDJs es el show de electrónica más cotizado de la actualidad. En lo que hacen los belgas, hoy no existe nadie mejor. Como su nombre lo dice, DJs podrán haber muchos; pero como ellos, no hay otros que se comparen. La razón principal, creo, pasa por la capacidad de hacer bailar estadios sin caer en el mal gusto que se pueden ver en fiestas de dudosa calidad artística.
Como reflexión más personal, puedo decir que la sensación que me quedó fue plena. Sobre el escenario pudimos ver el presente y el futuro. No hay que ser experto para darse cuenta de que el discurso tanto en 2ManyDJs como en The Twelves es el mismo: hacerte bailar canciones que quizás nunca pensaste que podían servir para eso, y que además puedes cantar como si estuvieses en un concierto en vez de una fiesta. Aquí convivieron, como en pocos lugares del mundo, los referentes máximos de esta escuela y los que parecen ser los más dignos herederos. Es sólo cuestión de tiempo.
Es difícil imaginar qué evento podrá superar el de ayer en este estilo. Nombres hay pocos. Los mismos Soulwax como banda o Daft Punk. De todas formas, es necesario reconocer el trabajo de Club Fauna en -a sólo un año de su creación- ya haber conseguido montar un acontecimiento de esta magnitud. ¿Mis opciones personales para estar a la altura? Phoenix, LCD Soundsystem y Hot Chip.
Foto por Payo