justicechile550
Foto por Sergio Recabarren

Han pasado tres días desde el debut -a medias- de Justice en Chile. Quisimos tomarnos un tiempo, digerir lo que había pasado y no lanzar ninguna conclusión apurada de lo que habíamos visto el lunes. Queremos usar esta tribuna, además, para desmitificar una serie de cosas que se han dicho o que se han omitido. Esto es lo que opinamos del DJ set más comentado de los últimos tiempos y de toda la polvareda que levantó.

Antes de ir a lo que nos convoca en esta columna, quiero expresar que ver lo que ha comentado “la prensa” al respecto parece vergonzoso. Salvo Super 45, todo el resto estuvo más pendiente de las tribus urbanas, de mirar quién estaba en el VIP, de las piscolas, del público y de una infinita cantidad de ingredientes que nada tienen que ver con lo que se tenía al frente. Aparte, pareciera que ahora lo que es cool es tirar para abajo lo que alguna vez te gustó. Da lo mismo lo que sea, o cómo sea, si ya no está de moda hay que matarlo. Lo divertido y curioso, por decirlo de manera elegante, es que esa suerte de talibanismo no viene acompañada de NINGÚN fundamento de peso, ni tampoco de algún argumento musical medianamente válido. Hecho este descargo, podemos pasar a revisar la visita de los franceses. Sí, a todo esto: ¡vinieron!

Mito 1: La cruz y los Marshall

Revisando comentarios de los asistentes, o los que no fueron, esto parece ser un punto muy importante. La cruz y los Marshall hacen que -para muchos- la experiencia Justice se complete. Bueno, acá el tema fue un simple malentendido entre la producción y quienes manejan a Justice. Hasta la prueba de sonido del lunes, la cruz y los famosos amplificadores estaban montados sobre el escenario del Movistar Arena, según los detalles técnicos que habían mandado los agentes (esto no es algo con lo que los franceses viajen). Al ver esto, Xavier y Gaspard pidieron respetuosamente que los bajaran. Argumentaron que esa escenografía era no sólo exclusiva de su Live Act, sino también de la gira de Cross, que no era precisamente la que los traía a Chile. Ahora, si eso hace mejor el show, es cuestión de cada uno.

Mito 2: Las comparaciones sin sentido

Me extraña profundamente que “especialistas en música” confundan a la gente y caigan en comparaciones facilistas, pero erróneas. La primera comparación -que vi muy repetida- fue entre Justice y The Twelves. No tiene ninguna validez por cierto. (1) Porque el show que hemos visto dos veces de los brasileños en nuestro país es su LIVE ACT. Todavía no los vemos simplemente mezclar música en una fiesta; (2) porque son de corrientes distintas. Mientras los cariocas están más ligados a la nueva corriente de electropop, Justice viene de otra nada, nada que ver. ¿Acaso a alguien se le ocurriría comparar un show de AC/DC con uno de Joy Division sólo porque ambos usan guitarra, bajo y batería?; y (3), porque están en ligas distintas. The Twelves aún dista de ser un fenómeno mundial, por más que tengan el talento y se lo merezcan. Justice ya es electrónica de estadios y de grandes festivales.

Ahora, también se vio que se los comparó con Daft Punk, The Chemical Brothers y The Prodigy. ¡Error! ¿Por qué? Fácil: De esos tres, ¿cuántos vinieron a hacer un DJ set? Ninguno. Los tres han hecho su show completo, por lo que compararlos es injusto. No es que estemos defendiendo a Justice ni mucho menos, pero si se le va a basurear, que alguien lo haga con argumentos válidos. Cuando traigan su Live Act, recién se le podrá comparar al show de la pirámide y a los otros que se mencionan erróneamente para caer en comparaciones rápidas y sensacionalistas.

Verdad 1: El DJ set de Justice

¿No es acaso una lástima que recién a estas alturas podamos hablar de lo que fue el lunes? Sí que lo es, pero vaya que era necesario hacer esas aclaraciones. Sigamos. En el contexto de un DJ set, la subjetividad juega un papel preponderante. Es tan simple como si la música que pusieron te prendió o no, como en cualquier fiesta. Desde el punto de vista técnico, lo de Justice estuvo bien. Se comprobó in situ que Xavier de Rosnay mezcla increíble (no le zapateó ni una sola) y que Gaspard Augé es el roadie más caro y ondero de los últimos años. Mientras el primero se multiplicaba sobre la mesa, el bigotón elegía discos, ponía algunos filtros y tiró un par de canciones.

Ahora, la selección de música puede ser más cuestionable, según el gusto de cada uno. De todas formas, no se escapó para nada de lo que es Justice. Abrir con “Genesis” y seguir con “Waters of Nazareth” y su propio remix a “Skitzo Dancer” de Scenario Rock es algo que no sorprende en lo absoluto. El resto del set, si bien a algunos les puede haber parecido algo monótono y poco amigable (según lo que se le lee a los “especialistas”), se paseó por el techno, el acid house, el house francés y el culto al ruido que ha llevado Justice a lo largo de toda su carrera. En un blog se quejaban de la falta de canciones conocidas. Mmm… ¿Seguros? Daft Punk sonó más de una vez, Kraftwerk, The Chemical Brothers y Tiga también se hicieron presentes, sin contar hasta a the Police y “NY Excuse” de Soulwax. Y de sus mismas canciones hubo bastante. Además de las antes mencionadas, se paseó el remix de “D.A.N.C.E.” de MSTRKRFT, su versión Auto de “Stress” (el clímax del set, justo en la mitad) y hasta “We Are Your Friends” (“RE”mezcla a SIMIAN, y no a Simian Mobile Disco, como dijo un blog que comentó el show como si fueran la Revista Caras). En abril, por ejemplo, el mismo Tiga fue harto más rebuscado y nadie dijo nada. Además, no vi a la gente aburrida como muchos dicen. En varios pasajes, el público parecía asistentes a un concierto de rock, con slams incluidos.

Mención aparte a la producción por el sonido. Estuvo perfecto, limpio y sin faltas, envolviendo todo el lugar de una manera pocas veces vista acá.

En síntesis, fue una presentación correcta. Queda pendiente el Live Act, con la escenografía que corresponda. Lo que debe quedar claro es que lo que vimos el lunes fue una fiesta con Justice poniendo música. Punto. Ni más ni menos que eso. Y, como todas las fiestas, hay gente que se prende y otra que no. Es cierto también que es mucho más difícil pasarlo bien en una fiesta para miles de personas que en una para 200. Obvio, eso no es nuevo, pero tampoco es culpa de Justice. A estas alturas, más aclaraciones son innecesarias.