El final de la semana pasada nos tuvo lamentando la partida de dos figuras clave de la historia de la música bailable, ambos ligados a la ciudad de Detroit. El oriundo Mike Huckaby, pilar del desarrollo del techno, quien partió sorpresiva y prematuramente a los 54 años.

Y el otro, nacido en Georgia pero quien vivió importantes pasajes profesionales trabajando para Motown en la ciudad motor, Hamilton Bohannon, uno de los arquitectos del beat que se inmortalizaría en el disco y luego, a través de samples, en el house, techno y hip-hop.

Devoto cristiano y segurísimo de sus capacidades mismo al punto de parecer soberbio, el baterista y percusionista estuvo ligado desde muy temprano en su carrera al éxito. Primero, al ajeno: en la universidad participó de un grupo donde también tocaba Jimi Hendrix, para luego ser invitado a tocar en la banda del entonces pre adolescente Stevie Wonder.

Fue una vez en Detroit, donde se mudó en 1967, que su reputación empezó realmente a crecer, preparando una banda que apoyaba a grandes nombres de Motown como Marvin Gaye, The Temptations, Diana Ross & the Supremes y Smokey Robinson, además del mismo Wonder.

Cuando el sello se mudó a Los Angeles, Bohannon decidió quedarse en Detroit e independizarse, formando su propia banda y empezando a trabajar en sus propias canciones, que tendrían siempre a la batería como el elemento principal y más llamativo en la mezcla. Así, en 1973, llegó su debut; con él, la primera seguidilla de éxitos nocturnos en la escena que pronto daría pie a la explosión del disco.

Muchas de esas canciones se convirtieron en himnos en clubes de Nueva York, y con gran repercusión también en Inglaterra, siendo “Let’s Start the Dance” el punto más alto de su carrera y una canción infaltable en cualquier lista de los imprescindibles de la música disco.

Y, como buena parte de la música de los ’60 y ’70 cobró nueva vida gracias a la cultura del sampling, sus beats se han convertido en favoritos de productores de house, techno o hip-hop en décadas posteriores. Quizás el más emblemático de todos, cuando Paul Johnson se basó en “Me and the Gang” para el éxito “Get Get Down”, lo que le valió una demanda y una bastante pública puesta en su lugar.

Acá revisamos algunos de sus mejores momentos:

Como bonus, el clásico de Tom Tom Club que inmortalizó su apellido repetidas veces (Bohannon, Bohannon, Bohannon…):