Porque más que un recital, lo que pasó el miércoles en el Teatro Oriente fue una verdadera fiesta. Y de esas de las cuales no esperamos mucho, pero terminamos bailando sin parar en la pista.El destacado productor alemán de música electrónica Uwe Schmidt se ha albergado bajo nombres tan diferentes como las propuestas que cada uno de ellos trae consigo: Atom Heart, Lassigue Bendthaus, Lisa Carbon, entre otros.
Pero en 1996 se aburre de la escena musical europea y adivinen adónde se traslada. Sí, a Chile. Aunque usted no lo crea.
Con el objetivo de explorar las posibilidades de la música latina, adquiere el seudónimo de Señor Coconut. Un año después, edita su primer disco: “Gran Baile con Señor Coconut”, en el cual comienza su mezcla de sonidos digitales con ritmos como el mambo y la samba.
Pero fue tanto lo que se entusiasmó con la música latina, que se busca su propia banda con manguitas con vuelos de colores. Y junto con ellos, crea su segundo disco “El Baile Alemán”, en el cual transforma en cumbias, merengues y cha-cha-chas nada menos que los futuristas y alemanes sonidos de los pioneros en la electrónica: Kraftwerk.

El 2003, con “Fiesta Songs”, explora nuevamente con los covers con ritmo latino, entre los que destacan “Beat it” de Michael Jackson, “Riders on the Storm” de The Doors y “Smooth Operator” de Sade.
Luego le sigue “Coconut FM”, una recopilación de temas latinos originales con ritmos reggaetoneros y cumbiancheros. Y recién el año pasado se lanza “Yellow Fever”, en la cual el sello Coconut vuelve a hacerse presente con la estimulante mezcla de géneros. La novedad esta vez es que los covers son para la banda electrónica japonesa “Yellow Magic Orchestra”.
Y todo esto con 8 músicos en escena con maracas, vibráfono, timbales, trompeta, trombón, saxo, xilófono, contrabajo eléctrico, igual de buenos para la jarana que la banda de “Cuánto vale el show?”+ el carismático venezolano Argenis Brito (integrante de Mambotur junto con el chileno Pier Bucci) como cantante y showman de primera + Uwe Schmidt impertérrito y de impecable blanco tras su notebook = más que un concierto, una fiesta electrónica/tropical en la que es imposible quedarse sentado. Porque aunque quisieras, la banda con sus palabras y baile, note deja.
No voy a adelantar más para no arruinarles la sorpresa mañana sábado, el segundo y último concierto. Sólo una cosa que no me aguanto: el broche de oro… “Autobahn” en versión cumbia/merengue de 20 minutos. Con solos de Señor Coconut en el escenario.
Prendidísimo y excepcional.