Antes de llegar al concierto de Klaxons el martes en el Teatro Caupolicán, los antecedentes que teníamos sobre la banda eran sólidos. Un primer disco arriesgado, potente, Myths of The Near Future alucinó a cada uno de los críticos musicales alrededor del mundo, suscitó envidias entre sus pares, sirvió de influencia a muchos otros. Nadie quedó indiferente. Tanto así que sus canciones fueron remixeadas por personajes tan importantes como Justice, Soulwax, Crystal Castles, Van She, Hadouken! y Simian. Y que inventaron el nu rave, que fueron pioneros del flúor, incluso que el guitarrista Simon Taylor logró algún tipo de romance con Lovefoxxx de Cansei de Ser Sexy.
Todo eso debía significar algo.
La verdad es que no existe una sensación general entre los que asistieron a Klaxons ese día. Aquellos que bailaron cerca de la reja, los que pudieron tocar la mano del guitarrista, los que alcanzaron a tomar una uñeta en el aire, los que lucharon por su puesto en las primeras filas como si estuvieran en un concierto de Nirvana, todos ellos presenciaron un gran concierto lleno de energía. Sin embargo, por otro lado hubo personas que no bailaron, que se quedaron atrás lamentando el horrible sonido que salía de los parlantes del Caupolicán, intentando escuchar una guitarra que parecía no existir, criticando el mal desempeño de la banda, esperando ver algún flúor que les llamare la atención. Algunos salieron pateando los basureros y tildando a Klaxons como una bandita y otros con las piernas adoloridas de tanto bailar en las primeras filas.
Todo eso también significa algo.

Entonces, si el tema te produce confusión, si hay alguna duda sobre cómo estuvo el concierto, si no sabes si sonaron tan bien o tan mal, si te tomaste un par de cervezas de más y no supiste bien si era un vestido u otra cosa lo que llevaba puesto el guitarrista, todo eso quiere decir que Klaxons no fue lo que esperábamos.
En definitiva Klaxons en Chile sonó muy mal. Pero su energía se notó, se comunicó al público más fiel que cantó todas las canciones y bailó como si fueran las cinco de la mañana. Una energía que podría haber tenido algo más de potencia y entrega con una mejor producción pero que al fin y al cabo valió la pena haber visto.
Klaxons: un show que hizo bailar a algunos y escupir al suelo a otros.

Fotos Por Maida Carvallo (http://www.flickr.com/photos/maidacarvallo)
Por Sebastián Del Campo