No es ningún secreto que, si la prensa tradicional o radios FM pusieran más esfuerzos en escuchar música nueva, artistas como Juan Pablo Abalo tendrían mucha más cobertura y rotación.

No Voy a Llorar, el disco que lanzó el año pasado, es un buen ejemplo de esta omisión. Pop sofisticado, con excelentes arreglos y los necesarios riesgos para sorprender, pero al mismo tiempo calzar a la perfección en estaciones de radio que apuntan a segmentos que ya no se consideran “juveniles” en los estratos publicitarios.

Eso no ha detenido al versátil compositor local, quien además de sus propios proyectos también ha hecho las veces de arreglista para varios otros. Por eso, de ese muy buen álbum del año pasado ya se desprende un ejercicio anexo, pero a la vez complementario.

No Voy a Llorar Reworks es un ejercicio de reimaginación de canciones del disco, a partir de las pistas originales, y que el artista ya ha intentado otras veces también en proyectos como Los Días Contados, y que está disponible desde el viernes 7 de agosto, a través del sello 11:11.

La nomina es 100% local y cada uno aporta de su cosecha, con la gracia de que lo hacen más al servicio del artista titular que de sí mismos. Así, por ejemplo, escuchamos facetas algo diferentes de Raw C y Bruxista, o una cara más percutiva y pistera de Kinética, cuya colaboración en el disco original es adaptada de gran manera por Entrópica.

La diversidad de este lanzamiento queda enmarcada en el principio y final. Janaki se anota quizás con la mejor versión de todas en la apertura, mientras que Juan Cacciuttolo cierra el descenso con una lectura más ambiental de la canción titular.

Ejercicios como éste generan no solo valor agregado al trabajo original, sino además hacer interactuar de mejor manera a un ecosistema local que ha tenido que aprender, una y otra vez, que prácticamente cuentan sólo consigo mismos para intentar hacer de esto una profesión viable en un país como Chile.