Tener un blog y recomendar música es, en sí mismo, algo subjetivo. Así y todo, pocas veces leerán acá algo tan poco objetivo, visceral y honesto como lo que viene a continuación. Algo que sólo brota cuando hablas sobre uno de tus grupos favoritos y uno de tus ídolos personales. Hecho el disclaimer, los invito a leer esta humilde despedida a LCD Soundsystem, previa a su debut/despedida en suelo chileno.

Para empezar, una leyenda no 100% confirmada. Dicen por ahí que, después del éxito de the Rapture con Echoes (2003), las grúas de la industria musical se empezaron a interesar por esta -por entonces- incipiente movida, que volvía a cruzar el punk, el post-punk y el no wave con la música de baile. Entonces, lo inevitable llegó. Los gigantes Universal, quienes ya se habían encargado de distribuir por el mundo el citado debut de los neoyorquinos, se llevaron definitivamente al entonces crédito de DFA, el sello creado por el hasta entonces reconocido DJ James Murphy y sus amigos, Tim Goldsworthy y Jonathan Galkin.

Entonces, Murphy titubeó. Por un rato, quizás se enojó. Maldijo otro poco, probablemente. Y era bastante razonable, si el golazo de Echoes se debía, en un porcentaje muy importante, a su trabajo de producción junto a Goldsworthy. Luego vino la calma. Murphy se sentó a pensar. Ya había logrado dejar atrás a todos quienes trataron de copiarle sus sets mientras diyeaba en los ’90, creando su propio sello. Quizás ya no tenía a the Rapture, es verdad. Pero Murphy tenía algo en lo que confiaba todavía más. James Murphy tenía a James Murphy.

Así nació LCD Soundsystem. O, al menos, así nació LCD Soundsystem según esta leyenda.

Como éstas, deben haber muchas otras -algunas ciertas y otras no- que corroboran el carácter de uno de los personajes más influyentes de la música durante la década pasada. Porque ya, por un lado está el sonido que definió parte importante de ella, pero eso no me parece importante a la hora de despedirlo. O mejor dicho, no me parece lo más importante.

Tal vez por eso mismo, y a pesar de los sentimientos encontrados que me provoca que LCD Soundsystem anuncie su debut en Chile, para luego -a las pocas semanas- anunciar que será uno de sus últimos conciertos (algo que dudo un poco), algo hace que no me dé esa sensación de mierda de que el mundo se acaba cuando una de tus bandas favoritas decide retirarse.

Porque, a pesar de escucharlos por primera vez en un período crítico, James Murphy y LCD Soundsystem me cambiaron la vida no por la música propiamente tal. No. Fue por la forma de hacer las cosas. Ésa que se puede aplicar a cualquier otro ejercicio. A cualquier otra disciplina. Ésa que dice que, sin importar cómo ni cuánto te cueste, debes hacer lo que te hace feliz. Si es necesario que lo hagas tú solo, pues que así sea. En el caso de Murphy y LCD Soundsystem, fue de la mano de amigos con quienes tenían las ganas de hacer lo mismo. Bien por eso. Pero si Goldsworthy, Galkin, Nancy Whang, Tyler Pope o tantos otros no hubiesen estado, les aseguro que el Gordo lo habría conseguido igual. Tal vez demorándose más. Tal vez con otros. Tal vez de otra forma, pero con el mismo fondo.

Entonces, pienso, ya no duele tanto. Porque se acaba LCD Soundsystem, sí, pero el Gordo Murphy sigue ahí. Y de aquí en adelante, va a seguir haciendo lo que quiera. Siempre lo ha hecho. Siempre lo hará. Y me entusiasma imaginar qué vendrá después. Como productor, como cabeza de DFA (Goldsworthy ya no está), como DJ. Como lo que se le ocurra, en realidad.

Entonces, lo que veremos el domingo, en el Teatro Caupolicán, no será una despedida. Lo del 2 de abril, en el Madison Square Garden, tampoco. Será sólo el siguiente paso de alguien que nunca pensó en influir a tantos ni en agotar el escenario más importante de su querida Nueva York, como dijo de gran forma acá. Pero lo hizo. Y eso, en gran parte, es consecuencia de lo dicho más arriba.

Entonces mejor no me despido todavía, Gordo querido. Mejor dejémoslo en un “gracias y hasta pronto”. En un “hasta tu próximo paso”. Porque no sólo yo, sino muchos otros, estaremos ahí. Dudo que nos defraudes.

LCD Soundsystem – Someone Great

2-04 Someone Great