Una de las pocas cosas que hemos podido recibir con gratitud en este año de incertidumbre y encierro es la buena cantidad de música que mucha gente se ha atrevido a sacar.

Quienes han sabido sacarle buen partido al encierro son los argentinos Carisma. El dúo ha aprovechado la distancia de los clubes y escenarios para activar su proyecto Amplio Espectro, su propio sello, que planean hacer durar un año para sacar música suya, de amigos y también reediciones, tal como nos contaron en esta entrevista de abril.

Es justamente sobre este último ítem que tenemos novedades. Y vaya novedades. Dentro de las reediciones planeadas por el sello está el de música argentina que fue parte de su formación, y que cuesta encontrar disponible en línea.

De eso se trata la idea de reeditar uno de los tantos trabajos lanzados en la década de los ’90 por Flavio Etcheto. El músico y productor trasandino es una figura clave y diversa de los últimos 30 años, tanto a través de proyectos como Roken, Resonantes y Ocio, como de sus vínculos estrechos con Daniel Melero, Gustavo Cerati y Leandro Fresco, entre otros.

El elegido por Amplio Espectro es el debut homónimo de Trineo, uno de de los alter ego en solitario de Etcheto, que usó durante la segunda mitad de los ’90, “porque es un artefacto divertido con el que se juega en el frío, jugando con lo que se entendía de la música electrónica o de máquinas. Yo sabía de antemano que se iba a hablar de música fría, pero en realidad lo que buscaba era romper el hielo, plantear el juego”, cuenta.

El álbum -que fue compuesto entre 1995 y 1996, y publicado originalmente en 1997 únicamente en formato CD-R- fue fruto de una lectura de lo que pasaba en los lugares donde iba a bailar: “Quería hacer un disco que fuera bailable y divertido. Eso no pasaba en Buenos Aires. Sí habían DJs que tocaban música de otras latitudes, pero nadie componía electrónica en ese sentido acá. Yo estaba muy influenciado por la noche y me gustaba mucho bailar e ir a fiestas donde sonaba house o jungle, y de ahí tomé el impulso para hacer Trineo. La principal influencia era ese nuevo sonido, pero al mismo tiempo pretendía generar algo con gusto sudamericano.”

Gracias al contacto con nuestros amigos de Amplio Espectro, nos contactamos con Flavio Etcheto para poder preguntarle directamente por este trabajo, tanto en los recuerdos como en su adaptación al contexto actual. Pero antes, les dejamos el estreno exclusivo de una de las ocho canciones que lo componen, la genial apertura con “Claras a Nieve”:

NNM: A más de 20 años del lanzamiento de este álbum, y unos 25 desde la creación de estas canciones, ¿qué sientes de que se reedite para una nueva generación y por primera vez en formato digital?

Este primer disco de Trineo contiene todo el empuje y el entusiasmo de una nueva mirada, y sigue manteniendo cierta actualidad. Es un material divertido de escuchar y bailar. Me agrada mucho que Amplio Espectro quisiera lanzarlo en versión digital remasterizada; creo que es una buena oportunidad para el streaming y también para quien lo quiera obtener en buena calidad de audio.

¿Cómo se dio la conversación con Amplio Espectro para concretarla?

(Carolina e Ismael) Me comentaron que oían el disco de Trineo a menudo y que lo disfrutaban a gusto, y que les había llegado la idea de poder editarlo. Así fue que simplemente nos mandamos varios mensajes en los que fuimos coordinando los detalles para lanzarlo. Hicimos los preparativos, Ismael Pinkler se encargó del mastering y el sello de los textos y la gestión para la distribución en las plataformas digitales.

¿Cómo describirías la búsqueda en el proyecto Trineo? Hay referencias obvias a la nieve, pero también a la naturaleza, al clima o la geografía. Y se nota mucho del IDM de la época también.

Fue la búsqueda de una música de baile que no fuera solemne, sino divertida. Que planteara un juego, la utilización del frío como juego a través del trineo, adelantándose a lo que se catalogaba como música de máquinas. Como proponiendo un salto sobre esos sobrepesos en que se encasillan las cosas. Los nombres hacen referencia a la nieve, a la claridad, laderas donde dejarse llevar, alturas que plantean elevación y confines mágicos. El arte original del álbum fue hecho por el gran diseñador Alejandro Ros, y es hermoso como se forma un todo con el material de audio.

Además de este trabajo, acabas de publicar en plena cuarentena un disco inédito de Trineo del 2001 en tu Bandcamp. ¿Tuvo algo que ver?

Escucho mucha música a través de Bandcamp. Me parece una de las plataformas mejor diseñadas y hay muchísimo material novedoso. A raíz de esto armé mi propia cuenta, en la que he subido varias obras que sólo habían tenido ediciones limitadas y algún inédito. He decidido ir nutriendo este espacio con mis músicas para poder acercarme a un público más ávido, y en donde el contacto es prácticamente de escucha a artista. Todos tienen oportunidad de escuchar y el que quiere puede obtener en alta calidad todo el material.

Los ’90 fueron un período muy despierto y de muchos cruces sonoros. ¿Qué lecciones tomaste de poder trabajar con gente tan diversa?

Creo que dejarme fluir fue una de las claves, Buenos Aires tenía mucha actividad y yo estaba activo a full en esos momentos aunque siempre me mantuve inquieto en los 2000 y ahora también, así que era cuestión de vivir ese presente y ser parte de alguna u otra manera, siempre tuve una vocación de unir no discriminar a nadie respetar las ideas e intuir por donde estaba lo que me colmaba, me deje ser a la vez que aprendía a ser, de esa manera me fui mezclando, partícipe sin interés de muchísimos proyectos y aporte con mis ideas todo lo que pude, cuando miro atrás me pongo contento.

Las tendencias en la música electrónica han demostrado ser bastante circulares. ¿Ves alguna relación entre lo que hiciste en los ’90 con lo que está pasando actualmente?

No lo he analizado de esa manera. Creo que las cosas son circulares en algunos sentidos, sí, pero los contextos cambian y la evolución siempre va acompañando, aunque lentamente o más lentamente en unos casos que en otros, y casi imperceptible en muchos otros. Hay algo que va a ir haciendo un click. Las normalidades terminan siendo deficientes y siempre es mejor ir hacia adelante, y es bueno revisar lo anterior para poder verse y avanzar. Es bueno no creerse terminado; siempre dejar un espacio para expandirse es primordial.

¿Cuál es tu análisis de la escena argentina y latinoamericana de la actualidad? 

Hay mucha comunicación, muchas maneras de editar y lograr que te escuchen. Eso es algo muy positivo. Nunca hubo tanto acceso a la música a nivel virtual. Lo complicado son las presentaciones en vivo, ya que es muy caro montar un show y en general no se cuenta con los recursos, o muchos no están valorando al arte como para pagar una entrada o comprar el material de sus artistas preferidos. Sería algo muy sano que el público quisiera que sus artistas pudieran desarrollarse mejor y darles apoyo. Sería ideal, ya que siempre queda probado que cuando un artista se brinda es ganancia para el espíritu y eso es incalculable.

¿En qué estás concentrado actualmente? ¿Vienen más proyectos inéditos o reediciones?

Sigo trabajando con mi banda, junto a Pedro Moscuzza y Jupi Medvescig, en el formato de canciones. También con Isla de lo Estados, con Loló Gasparini, con quien vamos editando nuevas canciones en los últimos tiempos. Estamos más activos en este sentido: componer, escribir, grabar, producir y editar. Y siempre haciendo música instrumental, que me da mucho placer. Ya estoy con suficientes ideas en las memorias como para ir encarando un nuevo material. La verdad es que soy muy prolífico, así que pronto habrá más. El formato EP es una opción que me gusta mucho para editar.