Hace poco me llegó un mensaje por Instagram para que revisara un lanzamiento, publicado a través del sello Apapáchame. Para mi sorpresa, la duración de este se extendía por más de siete horas (!!!). Mi primera reacción fue pensar que sería inabarcable, como recorrer la muralla china.

Luego recordé que, incluso los caminos más largos, comienzan con un primer paso. Así que apreté play. A medida que iba avanzando, de a poco me empezó a encantar y me llevó a un estado de trance. Grata sorpresa. Ya de vuelta, quedé con muchas preguntas, por lo que decidí buscar información respecto a este proyecto. De lo poco que encontré, una frase me llamó mucho la atención:

“Improvisación grabada de manera remota y simultánea.”.

Ahí me terminó de caer la teja de que me encontraba ante algo especial y le escribí a Claudio, aka Ud.No!, para hacerle un par de preguntas:

NNM: Cuéntanos un poco de cómo surgió este proyecto, ¿Cómo se originó la idea? ¿Quiénes son los miembros?

Claudio: El grupo lo conformamos Ricardo Luna (de Tunacola), el poeta Felipe Cussen y yo. Tocar juntos y hacer música es lo que nos une. El nombre del grupo surgió hace un par de años, entre un homenaje y la apropiación de imagen sobre el artista norteamericano Keith Haring. Nos bautizamos así sabiendo que en cualquier momento puede caer sobre nosotros la fundación del mismo nombre, para echar por suelo nuestro proyecto. Es por eso que estamos preparados para que en cualquier momento tengamos que cambiar de nombre al grupo. La mejor definición sobre The Keith Harings, está declarada en un párrafo escrito por alguien que supongo nos conoce muy bien: “Su encuentro fue un producto del azar, su continuidad también. Nunca han ensayado: sólo improvisan. Sus sonidos provienen de computadores, teclados, máquinas de ritmo, sintetizadores de viento y percusión, objetos encontrados y samples, organizados de acuerdo a criterios estéticos propios de las más selectas tradiciones de la música occidental.”

Según tu experiencia ¿Cómo fue el proceso de componer/improvisar de manera colectiva a la distancia, en el contexto de una pandemia global?

Latency Sessions es un registro de nuestras jugarretas musicales en las que cada uno hizo lo que quiso -o lo que pudo-, en medio de una de las situaciones colectivas más raras que pueda recordar. Nos pusimos de acuerdo en aprovechar creativamente las ventanas de tiempo muerto y encontrarnos virtualmente semana a semana durante el encierro, ojalá sin vernos. En 13 sesiones, nos conectamos cada uno desde su hogar, usando nuestros computadores en algunas ocasiones bajo precarísimas condiciones de conectividad, poniéndonos de acuerdo en apenas una o dos reglas o restricciones para tener algún campo medianamente acotado donde mover nuestra improvisación. Entre ellas coordinamos tempo, timbres, instrumentos, temática o lo que fuera en cada ocasión. Creo que, para estas tres almas inquietas, esta experiencia fue bastante satisfactoria como resultado musical, pero por otro lado pienso que esta ha sido una situación seudo apocalíptica desde el punto de vista del control social, del acceso a los recursos, de las limitaciones materiales y emocionales, y de cómo se ha moldeado la sensibilidad nuestra como individuos y sociedad en el encierro y precarización de la vida. La música resultante fue un ejercicio de tratar de fluir casi como si fuera corriente de la conciencia o escritura automática que, queramos o no, será el testimonio de cosas que ahora no logramos percibir y menos proyectar. Será interesante observar esta música más adelante como un resultado directamente proporcional al contexto 2020. El principal valor de este disco para mí es que hayamos tenido la oportunidad de poder hacer algo para que nuestras cabezas y espíritu no hayan explotado durante el encierro, y haber tenido el tiempo de estudiar y desarrollar ideas que de otra manera hubiesen sido inviables.

Desde una perspectiva más técnica, ¿cómo lo hicieron para grabar? ¿Cada uno en su casa graba audio o midi y después los juntan? ¿Utilizaron alguna plataforma para trabajar en conjunto?

Primero que nada, intentamos a toda costa saltarnos el yugo de la conexión con cámaras en vivo. En algunas ocasiones se nos ocurrió invitar a músicas y músicos cercanos a colaborar durante o después de la grabación, a quienes obviamente tampoco vimos: F600, Fito Sánchez de Jefe Indio, Águilas Paralelas, Bruxista, Anita Gallardo, Francisco Pinto, Carla Valenti, Kamila Govôrcin y C/VVV. Para grabar usamos Ableton Live con un tempo en común, y para poder escucharnos y tener alguna referencia de lo que los otros estaban haciendo durante la improvisación usamos el plugin ListenTo, que actúa como una especie de ventana espacio-temporal. En el caso de las colaboraciones, algunas fueron en tiempo real usando esta técnica, y en otros casos fueron posteriores con el aporte de cada cual sobre las partes ya grabadas por nosotros. La titánica labor de mezcla y masterización recayó sobre el bueno de Richi Tunacola, quien expeditamente y en forma casi instantánea nos hacía llegar una mezcla de la grabación lo más cercana a lo que está publicado en el disco. Otro ítem que quisiera mencionar es que cada sesión cuenta con un video creado por mí, o por el poeta Felipe Cussen, que pueden ver aquí: tarea igual de titánica que la edición de audio del disco, por lo que me atrevo a decir que los tres gastamos similares kilocalorías durante la producción de Latency Sessions.

Algo que me gustó bastante del proyecto son los nombres, tanto de los tracks, del álbum, como del proyecto. ¿Cuál es el origen de todos estos?

Este es terreno exclusivo del colega y amigo Felipe, quien en un trance creativo articuló nombres usando complejas y eruditas figuras fónicas. Curiosamente, para algunas personas ha resultado ser una expresión simbólica de cosas que nunca estuvo en nuestra intención desarrollar. Dentro de la batería de recursos usados al nominar los tracks del disco, el poeta dice haber usado la paronomasia (del latín paronomasĭa, derivado del griego παρονομασία),​ agnominación,​ adnominación,​ annominación,​ o prosonomasia,​ que es un recurso fónico que consiste en emplear parónimos (palabras que tienen sonidos semejantes pero significados diferentes), entre otros. Esperamos que cada composición sea altamente recordable tanto por la musicalidad como por la carga cultural y contextual que conllevan. Solo de esa manera nuestro trabajo cobrará sentido.

Para más información de este proyecto, puedes hacer click aquí