Foto por Gary Go

“La música me ha bajado la ansiedad”, cuenta Alisú desde un Valparaíso en cuarentena. Son 14 días de confinamiento forzado que ha usado para avanzar en proyectos pendientes, aprender sobre máquinas y síntesis, e involucrarse en ideas innovadoras. “Me invitaron a desarrollar un taller de música ambient para alumnas de Pedagogía en Educación Diferencial, orientada a la creación de sonidos de relajación y nuevos instrumentos para aplicar en sus terapias con jóvenes y niños”. Para ella, afortunadamente, no hay bloqueo creativo durante la pandemia.

Valparaíso es una ciudad ambivalente. La pobreza y el desempleo conviven con una gran actividad cultural. Su calidad de vida urbana es alta, pero sufre incendios devastadores todos los veranos. Los estudiantes de arquitectura se asombran con su diseño urbano, aunque muchas de esas construcciones están abandonadas o en mal estado. Es un entorno apasionante y complejo, en el cual Alisú adora vivir.

¿Cómo está la situación en la ciudad?
“Es pesado estar encerrados y tener restricciones de permisos para salir pocas veces a la semana por tres horas. Hay muchos vendedores ambulantes y negocios familiares que no pueden trabajar. Valparaíso necesita mucha ayuda; ya en 2019 era la ciudad con mayor cesantía. Imagínate ahora.”.

A Alisú le preocupa el futuro del mar. Su último release, Rompiente, busca “reflejar la potencia y delicadeza del mar, haciendo un llamado a apreciar esta fuente natural que sigue siendo maltratada por las empresas que depredan y contaminan”. Los tres tracks que forman el EP, que también fue lanzado en vinilo, están compuestos de atmósferas profundas y sonidos orgánicos, con un beat bailable.

Hay una continuidad en su trabajo como productora. Si bien no se compromete con una etiqueta, su exploración de temas difíciles, que muchos productores evitan, es un hilo conductor. “No me quedo en los estilos ni en el BPM. Lo que busco es expresar lo que siento”. En 2019 publicó Vientos del Sur, vía Panal Records, en el cual experimentó con BPM acelerados; mientras, su EP de 2015, Nave Afrodita, es más cercano al IDM. En esa línea, Modismo, sello que dirige desde que lo heredó en 2012, lanzó la serie Chile No Está en Guerra, para ir en ayuda de quienes sufrieron daño ocular en las manifestaciones durante el estallido social.

¿Cómo se plantea Modismo su rol en la sociedad, incorporando contenidos que muchos sellos de música electrónica evitan?

Chile No Está en Guerra es un proyecto intenso y hermoso. Hemos podido aportar a través de la música a personas que lo necesitan y eso nos envuelve de alegría. Modismo es un sello que está despierto y que trabaja desde la colectividad. En estos momentos difíciles es imposible quedarse mirando cómo pasa todo; hay que actuar y apoyar desde nuestro quehacer artístico”.

Como productora también ha tenido que enfrentar la brecha de género en la industria. Es un hecho que cada día hay más mujeres participando, pero la diferencia entre hombres y mujeres sigue siendo significativa, como se evidencia en el último estudio de L’Appel du 8 Mars. “Es increíble seguir viendo cómo a través de la historia de la música se ha hecho caso omiso a verdaderas genias influyentes”, reconoce.

La escena de música electrónica, pese a su exterior progresista e igualitario, evidencia las mismas injusticias e inequidades que el resto de la sociedad. “El problema es que sigue habiendo eventos y festivales donde sólo tocan hombres, sin dar cabida al trabajo de tantas talentosas artistas”. Como participante activa de female_pressure y WIP CL, destaca la importancia de aumentar la visibilidad del trabajo femenino en la escena, para transformarla en un ejemplo de inclusión.

Otra parte de esta misión es aventurarse en ideas poco exploradas. Desde hace un año trabaja con Arturia, siendo User Group Leader para Valparaíso. Una parte de la alianza significa explorar los hardwares y softwares de la marca, compartiendo contenidos a través de redes sociales, trucos y síntesis, además de hacer demos.

Un segundo componente es el ciclo Live en Casa, que son una serie de eventos online junto a los demás líderes de Latinoamérica sólo con hardwares. Alisú tocó junto a Keka Taucan (visuales) desde el living de su casa.

Lo que viene es una incógnita para la porteña. Si bien le intrigan el ciberespacio y nuestra conexión con la tecnología y el mundo digital, no se atreve a hablar del futuro. “La verdad es que estoy viviendo el aquí y ahora”, confiesa. “Se me hace muy complejo hablar del futuro en estos momentos”.