Como se los contábamos hace un par de semanas, el productor nacional Nico Rosenberg venía adelantando su LP debut, Music Hold Us, con un par de singles.

El viernes recién pasado, el artista nominado a los premios Pulsar lo estrenó finalmente bajo el sello californinano Mystery Circles, desde cuya cuenta de Bandcamp ya está disponible para escuchar y comprar. Ahí, además, también se puede adquirir el cassette limitado (que incluye dos canciones extra). Desde el 14 de agosto, se encontrará disponible en todas las demás plataformas digitales.

Desde la distancia, Rosenberg conversó con NNM sobre el trabajo que realizó en torno a este álbum, probablemente el más desafiante y personal hasta el momento de su corta carrera. Nos contó sobre las novedades que trae este potente estreno en larga duración, su proceso creativo, la manera en que sus vivencias en Montreal fueron moldeando su trabajo y cómo fue grabar en pleno estallido social, entre otras cosas.

NNM.cl: Tomando en consideración tus trabajos anteriores, ¿qué novedades nos presentas en tu primer larga duración?

Nico Rosenberg: En este disco estoy presentando cosas nuevas con las cuales no había trabajado antes, considerando que, en Borderless (2019), realizamos un trabajo principalmente de pianos y sintetizadores, y The Second Expedition (2018) fue un trabajo con distintos sonidos, bastante ecléctico, no tan organizado. Ahora en Music Hold Us me organicé un poco más y me centré en el beat, así que estuve probando muchos ritmos, hartas cosas sincopadas y polirritmias.

Los beat los estructuré en base a grabaciones de campo, que tomé principalmente en mi estadía en Montreal. Otra novedad es que fue grabado totalmente en vivo en Estudios Triana, en pleno estallido social, lo que fue bastante estresante e inspirador a la vez. Y, por último, que es mi primer LP: más de 40 minutos de música.

Cuéntanos un poco sobre tu proceso creativo.

La verdad es que fue bastante extenso. Desde mi llegada a Montreal, el año 2018, comencé a escribir canciones, las que iba borrando, transformando y rehaciendo. El clásico ensayo y error. Así fui recopilando las composiciones que más me gustaban. También estuve siempre escuchando mucha música, y asistiendo a conciertos y tocatas que estimularon mi proceso. En Canadá existe una potente cultura musical, así que estuve muy atento a los sonidos que me rodeaban, lo que se tradujo en grabar con mi celular sonidos que me parecieran interesantes, que sampleaba y que posteriormente se transformaron en la base de mis ritmos. Grabé mucha lluvia, gente jugando hockey, nieve, sonidos de hojas, un DJ set de Four Tet y otro de Bonobo, ondas electromagnéticas que obtuve principalmente a partir de bancos, etc.

Otra cosa es que mi aproximación a cada una de las ocho canciones del disco fue distinta: por ejemplo, en “Anima”, quise hacer una progresión de cuatro acordes; “Brillo Oculto” vino de una idea, fue bien cerebral, que partió con una línea de bajo y un ritmo; “Animus” nació de la línea de bajo; “Keeping Still, Mountain” salió de un plugin del Yamaha CS-80 de Arturia, pero que fue después reemplazado por el sintetizador análogo Split-8 y modulares; en “El Sol Desnudo” quise trabajar con texturas de sonidos, que mezclé después con un dispositivo de Max for Live que funciona con inteligencia artificial.

En este disco, además de tu labor individual, colaboraron otros artistas, como Year of Glad y Eva Parker Finley. Cuéntanos cómo llegaste a ellos, sobre el trabajo realizado y el aporte que entregaron.

Si, este disco tiene hartos artistas. En el caso de Year of Glad, mejor conocido como A.P. Bergeron, di con él por un tour que hicimos con Boraj, por ahí por el 2016, donde fuimos a tocar a South by Southwest. Ahí conocí a la banda Saxsyndrum, que posteriormente nos invitó a tocar a Canadá. Con Year of Glad pasó que un día le pregunté si quería participar de una composición que estaba armando, a lo que aceptó y de inmediato grabamos. Cantó dos veces y lo dejé como salió. Me gusta eso de apreciar la naturalidad de cómo el artista se adapta al tema. Que salga lo más orgánico posible. Luego procesé las voces por el Kaoss Pad, y efectué otras manipulaciones. También participó en el disco Dave Switschenko, quien toca el saxofón en “Retorno”, y es el saxofonista de Saxsynsdrum.

Otro artista que participa en las percusiones de cuatro canciones del disco es Nick Schofield, quien es locutor de una conocida radio en Montreal, baterista de Saxsyndrum y compositor de música ambient. Fue una vez a mi casa y puso micrófonos de contacto en distintos objetos, como libros y mesas, donde luego improvisó ritmos que pasé nuevamente por un Kaoss Pad e incorporé posteriormente a las canciones.

Por último, Eva Parker Finley, quien antes se hacía llamar Lonely Boa, colaboró con violines en cuatro canciones también. A ella la conocí en The Plant, un local en Montreal conocido por ser el lugar donde los músicos comienzan sus carreras. En una tocata compartí escenario con Eve y quedé impactado con su destreza con el violín, por lo que decidí invitarla a participar en el disco. Ella ensambló la partitura de los violines para lo que ya tenía armado, e invitó a otras artistas a participar. Grabamos todo en una iglesia en Montreal. Fue complejo porque estaba a cargo de todas estas artistas y de gestionar la grabación en la iglesia, pero obtuve lo que buscaba.

Enfatizando en lo que mencionaste sobre el estallido social, ¿de qué manera se plasman tus sensaciones personales en este contexto con la música presente en el disco?

Yo volví a Chile con la intención de grabar, lo que estaba calendarizado para comenzar pocos días antes del estallido social en octubre. No tenía idea de lo que estaba pasando en Chile. Estaba un poco desconectado, ya que llegué la misma semana que comenzó el estallido. Fue todo bastante difícil. Pensé en postergar la grabación, pero las fechas no me calzaban, así que decidí continuar a pesar del miedo y nervios que tenía. Grabábamos con Arturo Zegers en las mañanas, y en las tardes salía a ver, conversar y educarme sobre lo que estaba sucediendo. Yo creo que mis sensaciones se plasmaron justamente haciendo este disco. Esa era mi forma de aportar a ese momento: entregar emociones que pudiesen ayudar a la gente, y también para que yo me relajara; canalizar lo que estaba aconteciendo y que se plasme de alguna forma en la música. Bueno, y el nombre del título en definitiva apunta a eso, es bastante explícito. La música nos sostiene.

Además, muchas de las canciones que ya estaban listas para ser grabadas mutaron un poco durante la grabación, por la impotencia que tenía. Por ejemplo, en “Brillo Oculto”, el bajo se hizo más agresivo, como también en “In Dark Maples”.

¿Hubo algún artista que estuvieras escuchando que influyó en el sonido que buscabas?

Me acuerdo de que cuando llegué a Canadá, la primera semana vi a Jon Hopkins y eso me voló la cabeza. Creo que en ese punto decidí que quería hacer un disco con beats. Luego, también estuve escuchando harto a Four Tet, Actress, Bonobo y Coldcut. Muchos lanzamientos de Ninja Tune. A Kara-Lis Coverdale la vi tocando dos veces en una iglesia y fue muy inspirador. Las producciones de Burial también me tocaron mucho. No lo conocía antes de partir a esos lados, y quedé impactado con su aproximación a la música electrónica. De cierta forma, intenté acercar mis composiciones a ese tipo de sonido.

Por lo que pude ver en tus redes sociales, creaste un dispositivo de delay para Max for Live, y un efecto de nombre Distoverb. Háblame de eso y de tus planes para el futuro. ¿Te encuentras actualmente preparando nuevo material?

Si, creé un delay que se llama Irrational Delay y el efecto Distoverb. Estos no son nuevos, los vengo usando hace harto tiempo, sólo que recién las hice públicas. El delay existe desde el 2015, quizás; lo usaba con Boraj. Igual, con el tiempo los he ido mejorando. Me gustaría que sirvieran para todo, fuera de Ableton, pero necesitaría ayuda con conocimientos de programación.

Sobre material nuevo, en octubre va a salir un EP con una pianista noruega llamada Julia Gjersten, por un sello de Montreal que se llama Moderna Records, que es de música clásica/electrónica. Antes, va a salir un single en otro sello de Amsterdam llamado Ambientologist, de la misma tónica sonora. También, estoy preparando nuevo material con un guitarrista de un grupo de post-rock, a través de Internet. Nos mandamos grabaciones a cassette de distintas cosas. Muchos loops de violín, por ejemplo. Lo último es para el 2021, no puedo revelar más información por ahora.

Por último, ¿algún comentario u observación respecto al actual panorama de los músicos en Chile?

A nivel nacional, no sé si estoy en posición de hablar. Podría hablar más de Santiago, donde tenemos el problema que no consumimos suficiente arte ni música. Además, en la ciudad todo es muy caro, lo que hace muy difícil poder vivir de la música. Comparando mi experiencia en Montreal, es una ciudad relativamente barata en relación con Santiago, y su comunidad de artistas puede dedicar todo su tiempo a la creación artística. Además, la gente sale todos los días a escuchar música, y se abren a muchos tipos distintos, especialmente experimental. Acá siento que tienes estar forzando a la gente para que te vaya a ver. No siento que sea algo de ahora, sino del ADN cultural del chileno. No veo tan positivo el futuro para el músico chileno. Aún así, la escena musical electrónica en Santiago estaba proliferando bastante previo a la pandemia, así que tendremos que ver qué sucede. Espero que al salir de esto empecemos a salir a escuchar más música local y apoyar a nuestra comunidad artística.