Banda: Victoria Mil
Disco: Están despedidos (2008)
Discográfica: Bultaco / Crack Rok
Es complicado escribir y sentenciar un disco que evoluciona constantemente, esos que en cada nueva escucha genera y despierta nuevas sensaciones. Como esas películas que cada vez que las ves encuentras un detalle que nunca habías observado. Esto ocurre con Están despedidos, el nuevo disco de Victoria Mil.
Aunque es posible que nunca hayas escuchado ni siquiera el nombre de esta banda argentina, este no es su primer álbum ni son la sensación del momento, para nada. La agrupación ya cuenta con 12 años de antigüedad, algunos cambios de formación y este es su séptimo disco, que fue producido por los Babasónicos Adrián Dárgelos y Diego Tuñón.
A pesar de editar muy buenos trabajos, como el anterior: Estoy bien, bien, bien, nunca lograron alcanzar un nivel de ventas ni popularidad proporcional con la calidad de sus discos. La típica banda independiente que sufre y goza de su eterna condición de incomprendidos.
El álbum comienza con Sid, un delicioso tema pop que entrega, como casi todos, frases desconcertantes, tan profundas como superficiales: Drogarse es aburrido/ está prohibido bailar/ Syd le dio a johny los discos de Can. Cambiar es el corte de difusión, de esos que talvez no sean de los tracks preferidos pero que se sabe que son perfectos para ser el primer single. Una canción perfecta, demasiado contagiosa y accesible. Podrá sonar todo el día en la radio y nunca llegará a ser odiada, tan pop, tan cool, tan luminosa y fría a la vez.
La virtud de hacer grandes discos es que los temas más mediocres pasan desapercibidos y hasta se embellecen junto a los más destacados. Eso pasa con Otra Vez, que en soledad no dice mucho, pero que acompaña bien el desarrollo de la obra. Ahora llegan dos temazos. El Oro funciona como preámbulo perfecto para que luego Intelligent nos transporte directamente a La Hacienda, a Manchester y nos imaginamos a Bez bailándolo. Toda la psicodelia, ironía y sentido del humor característicos del grupo en su máxima expresión dibuja una incesante sonrisa en nuestras caras. A bailar un poquito.
Bajamos un poco las luces con La vagancia es sagrada ¿qué decir de un tema que arranca así: Vos te fuiste para arriba al revés/ querés comprar imagen y no podés/ de Happy Mondays preferís a Bez? Excelente letra, gran tema. La oscuridad se hace presente con Lo demás es mar, llena de texturas y sonidos sombríos que logran un resultado bellamente enigmático e inquietante.
Y de pronto sale el sol, más radiante que nunca. Resplandor y El tiempo se ha ido recuerdan esos memorables temas que solía hacer Babasónicos de amor y conquistas con conversaciones, miradas y detalles tan descriptivos. Con frescura, sutileza y mucha onda, Victoria Mil hace dos lindas canciones de amor. Hasta el final habla de la imposibilidad de cambiar, esa que afortunadamente sufre Victoria Mil, que mantiene la misma esencia del comienzo a pesar de los tropiezos y que cada día lo hace mejor.
Con un oscuro sonido electropop, pero sin resignar sus influencias del crautrock alemán, y letras psicodélicas, filosas y precisas, Victoria Mil presenta un trabajo sin desperdicios y se consolida como la banda argentina más interesante de los últimos años.
Victoria Mil – Cambiar
Victoria Mil – Cambiar
Victoria Mil – El Oro
Victoria Mil – El Oro
Victoria Mil – Intelligent
Victoria Mil – Intelligent