A lo largo de su carrera, Tomás Urquieta ha trabajado silenciosa y prolíficamente en encontrar un sonido al que pueda llamar propio. Una seguidilla de lanzamientos después -tanto para sellos locales como internacionales, a través de alias a veces distintos a los de su nombre propio-, y con Ciudad de México como residencia permanente hace algunos meses, el productor chileno presenta probablemente el que sea el mejor y más completo trabajo que firma.

Que Dueños de Nada sea, además, su primero en formato LP no parece coincidencia. Menos para alguien que siempre ha medido bien lo que dice y cómo lo dice. Ya sea con palabras, a través del uso de samples, o también de beats que funcionan como verdaderas declaraciones de principios.

A lo largo de las 11 canciones, Urquieta presenta una visión muy personal y política no sólo de la pista de baile, sino también de la vida misma. Lo extenso del formato le ha permitido también incorporar de manera mucho más explícita algunas de sus influencias ajenas a la electrónica, como el punk. El resultado llama la atención aun cuando no sea utilizado en el habitat del club. Dueños de Nada impresiona sobre todo porque es una muestra de aire fresco y visión propia en un ambiente más acostumbrado a repetir.

El LP está disponible en digital y vinilo desde el 28 de septiembre, a través del sello mexicano/canadiense Infinite Machine.