Durante la semana pasada, estuvimos invitados a participar de la edición 20 de la Red Bull Music Academy, la instancia que nació en 1998 como una idea de juntar a músicos de distintas partes del mundo, y distintas destrezas, a que compartieran no sólo el placer de hacer música entre ellos, sino también con personalidades ligadas a ella dignas de admiración.

De vuelta en la ciudad que la vio nacer, y llevada a cabo en el impresionante Funkhaus (un edificio al borde del río Spree, usado para transmitir radio durante los ’50 y, luego de la Guerra Fría, abandonado hasta la caída del muro) hasta la primera quincena de octubre, uno de los puntos altos hasta ahora fue el regreso de una hija ilustre: la rusa Nina Kraviz, parte de la Academia durante 2005 en Seattle, se sentó por primera vez en el sillón para contar cómo se convirtió en una estrella mundial del techno, luego de dejar su carrera como dentista y conductora de radio amateur en su natal Siberia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto por Fabian Brennecke (IG @fabian_brennecke) | Red Bull Music Academy

De excelente ánimo, como se puede ver en la foto de arriba, Kraviz disfrutó tanto la oportunidad que se extendió en su tiempo en más de un 50%. En vez de las dos horas que suele durar el formato lecture, la de ella llegó a las tres. No sólo mostró por largos pasajes, y de manera apasionada, algunas canciones que generaron su amor por el acid house, sino que también habló de género, de perseguir sueños y de cómo se toma el hecho de presentarse en público.

La charla -muy inspiradora si vives en un lugar alejado, aparentemente desconectado del resto del mundo, como por ejemplo nuestro país- la puedes ver completa acá abajo: