Lo de Niña Tormenta suena tremendamente honesto. Impresiona desde los primeros acordes de Loza -su disco debut, lanzado en 2017-, que acaparó sendos comentarios de la crítica especializada y animó varias listas entre lo mejor que apareció el año pasado, incluyendo NNM. Todo suena natural, pero preocupado, desde la creación de sus melodías hasta sus letras personales y medidas.

Tiare Galaz, su nombre verdadero, se lo toma con mesura. Ella no se siente presionada y todo lo que hace tiene un ritmo que le acomoda. En la previa de su participación junto a Erlend Øye en Majadas de Pirque, hablamos con ella de un montón de temas interesantes, que nos permitieron adentrarnos en ese mundo sencillo, talentoso y musical. Con calma y buena onda, tal cual es.

NNM: Niña Tormenta suena a problemas. ¿Dónde y cómo nace este proyecto?

Tiare Galaz: Las tormentas me traen buenos recuerdos. Al menos para mí, permiten que nos adentremos, que nos conectemos con nuestras emociones, que necesitemos calor y compañía. Extraño mucho las tormentas de verano. Viviendo en Buenos Aires era lo que más disfrutaba de esa estación en la ciudad, porque el verano es insoportable, pero cada tanto se largaba una tormenta con rayos, truenos, relámpagos y eso significaba un ratito de frescor.

El proyecto nació hace unos dos años, acá en Santiago, yo ya usaba ese nombre en Instagram y siento que le venía bien a las

¿Y la inspiración para construir esta música?

La inspiración principal es emocional. Empecé a hacer estas canciones por un desborde emocional. Hacerlas me ayudó a transitar esas emociones, reconocerlas, explicarlas. Suena a autoayuda y aunque es un cliché, creo mucho en el poder del arte para sanar.

Hay tópicos comunes también…

El amor, la familia, la muerte, la nostalgia, fueron apareciendo en el proceso de hacer estas canciones y que recorren el disco. Pero la mayoría de las canciones fueron brotando sin mucha conciencia de lo que estaba haciendo. Esta lectura es posterior.

Diría que tus letras van por el haiku, si pudiéramos definir ciertos parámetros. Cuéntame acerca de tu proceso creativo más íntimo.

No tengo un proceso creativo estable, más bien he ido aprendiendo de a poco y tomando herramientas para hacer canciones. Trato de hacer cosas que me hagan sentido, tanto en lo musical como en las letras. Pongo atención a no decir por decir, ni decir de más. También a no decir como otros, buscar una forma que sea propia, eso es lo más difícil. Soy bien pudorosa y me costó mucho mostrar las canciones que estaba haciendo, quizás por eso me acomoda hacer letras sencillas y breves.

¿Cómo ves la austeridad de tus sonidos?

Quizás lo único que definí de antemano para el disco fue que quería hacerlo con las cosas que tenía a mano en mi casa y grabarlo ahí mismo de la manera más sencilla posible. Se fue dando de manera muy natural, como un juego que partió solitario pero que luego fui jugando acompañada de Diego Lorenzini, que ha sido un gran compañero en todo el proceso que da vida a Loza. Fui
probando cosas, armando arreglos con lo que tenía y casi todo lo toqué yo misma, por eso es sencillo y austero porque son los recursos que pude manejar en este momento.

¿Sientes que no era necesario tener algo más?

Para este disco creo que no era necesario nada más. Disfruto mucho de los discos acústicos y de la sencillez en las producciones, de alguna forma es una decisión estética: busco alejarme de la pretensión y los maquillajes excesivos.

“NO ESTARÍA RESPONDIENDO ESTA ENTREVISTA, HABLANDO DE UN DISCO PROPIO, SI NO HUBIESE CONOCIDO A DIEGO Y DAZA”

¿Qué es lo que más rescatas de tu trabajo?

La compañía y apoyo que he recibido. Este trabajo es fruto de la amistad, del amor incondicional de mis amigos, del amor a mi familia. Lo que más rescato es eso: el cariño que recibo de las personas más cercanas y los nuevos amigos que he podido hacer gracias a la música. Es lo que más valoro en este último tiempo y lo que me tiene muy emocionada.

¿Cómo ha sido trabajar con Diego Lorenzini? ¿Cómo influye él en lo que haces?

Ha sido un placer. Ha sido puro disfrute. Yo lo admiro mucho y hace muchos años, me siento privilegiada de tenerlo como amigo y de que haya sido mi compañero para hacer Loza. No hubiese elegido a nadie más. Aprendo mucho de él, todo el tiempo. Es un maestro para mí, no sólo en lo musical. Diego es un gran ser humano, está muy conectado con su creatividad y eso sin duda me ha inspirado muchísimo. No estaría respondiendo esta entrevista, hablando de un disco propio, si no hubiese conocido a Diego y a Daza (mi compañero); ellos me cambiaron la vida.

Se habla de la nueva canción chilena, ¿podemos hablar de ti como la nueva canción latinoamericana?

Ojalá que no, ojalá no se usaran definiciones tan pretenciosas.

¿Cómo proyectas o vives musicalmente con Niño Rayo?

Nuestra vida con el Niño Rayo es una vida muy intensa, muy sentimentalmente intensa y creativamente estimulante.

Harto tiempo viviendo en Baires, cuéntame más de lo que aprendiste allá.

En Buenos Aires viví 7 años. En ese tiempo trabajé en muchas cosas distintas y aprendí mucho. Fue un tiempo de crecimiento, de conocerme fuera de mi entorno familiar, de explorar. Más al final de mi tiempo allá pude trabajar en producción en una sala de conciertos que se llamaba Oreja Negra, por ahí pasaban muchos proyectos musicales independientes y conocí a muchísimas
bandas que admiro. Fue un tiempo bien estimulante.

Imagino que hay algo de Vero Gerez en esto…

A Vero la conocí trabajando ahí y luego nos encontramos en un viaje que hizo para acá hace unos años. Me regaló su disco Parhü, que es un disco hermosísimo, que ojalá todo el mundo escuche alguna vez. Siento mucha hermandad con su música, con sus sonidos. La música argentina me gusta mucho, trato de mantenerme atenta a lo que va saliendo de allá.

TORMENTA PERSONAL

¿Cómo sientes qué está la música chilena en estos momentos?

Es impresionante la cantidad de proyectos que aparecen en distintos ámbitos: creación, gestión, difusión. Hay cada vez más personas involucradas o entusiasmadas por trabajar en la música y eso da cuenta de un crecimiento que ha sido sostenido durante los últimos años. En cuanto a los proyectos musicales en sí, me parece que hay muchos músicos increíbles y sin duda irán apareciendo más. Lo lindo de estos tiempos es que cualquiera, con trabajo y dedicación, puede hacer música, mostrarla y compartir con otros músicos.

Cuéntame del sello Uva Robot. Interesante iniciativa…

El sello Uva Robot es un sello que creó Diego Lorenzini. En él se albergan canciones de personas que se acercaron a la música más bien desde la intuición, por eso el lema del sello es “Canciones raras hechas por gente común”. Hay un manifiesto muy bonito y claro en el sitio del sello para que el que quiera entender mejor de qué se trata pueda leerlo (o escucharlo, porque está como audio). Con los años se ha transformado en un espacio de trabajo colaborativo, en un sello de gestión colectiva movido por sus propios artistas. Me siento muy orgullosa de ser parte de este equipo de personas con tantos talentos y además con tan buenas intenciones.

Loza está dentro de lo mejor del 2017, ¿qué te pasa cuando llega la buena crítica, las alabanzas y esas ganas de saber de ti?

Me emocionan los comentarios que he recibido del disco. Es súper gratificante porque los siento desde el cariño por las canciones y desde la emoción que estas provocan y eso es genial. Pero para mí lo más importante es la música, las canciones, el disco en sí como dispositivo, lo que pudimos entregar y que eso le resuene a alguien más. Que así como a mí me sirvió, a alguien más le sirva, como refugio.

Tiare Galaz, ¿es realmente una “niña tormenta”?

Es una niña que ama las tormentas, de verano y de invierno.