Juan Ingaramo puede estar feliz por muchas razones. Su tercer trabajo de estudio, llamado Best Seller, fue uno de los lanzamientos más destacados del año pasado en Sudamérica. Los fans lo aman, la crítica lo tiene como uno de los artistas más innovadores y representativos de la nueva cuadrilla de músicos trasandinos y se prepara para desembarcar, por primera vez en Chile, nada más ni nada menos que en Fauna Otoño, este 4 de mayo en el Movistar Arena.

Desde el otro lado de la cordillera conversamos en exclusiva con el cordobés, precisamente de su participación en el festival, de música trap, la fusión de nuevos estilos, trabajo, riesgos y otras cosas interesantes. ¡Ah! Y nos confesó que está algo ansioso por el debut y que “no quiere spoilear” una sorpresa que nos tiene preparada, él junto a…

¿Fue muy drástico el cambio para ti, de pasar de tocar con el grupo Globo o con músico como Gonzalo Aloras y Daniela Spalla, a tener tu propia carrera solista?

Por suerte fue muy de a poquito y sin saber lo que estaba empezando a construir. Comenzó como una necesidad creativa y terminó en una “carrera”. Me animo a decir que hubiera sido mucho más difícil si me planteaba de un día para el otro “okey, de ahora en mas seré un solista y esta es mi carrera”. Fue más intuitivo. Más naíf.

Entonces fue un proceso normal, que correspondía que llegara…

Creo que en el arte lo fundamental es el impulso, aquello que te lleva a generar la obra. Normal o no, fue una necesidad que empecé a transitar y a la que solo hubo que darle lugar.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con gente como Litto Nebbia, Adrián Dárgelos de Babasónicos o Didi Gutman de Brazilian Girls?

Lo particular es que mi primer vínculo con ellos fue el de fan total y luego terminamos trabajando juntos. También puede compararse a una etapa de formación académica en la que los maestros te transmiten el conocimiento, pero el conocimiento como herramienta y no como verdad adquirida. Agradezco a la música y a la vida el habérmelos puesto en el camino.

¿Y qué ha ganado tu etapa solista con esas colaboraciones?

Son cuestiones que te legitiman ante el resto, pero por sobre todo te legitiman con vos mismo. Cuando alguien que uno admira se copa con tu trabajo, se arma un combo de confianza y autoestima que por más que dure un ratito, siempre te ayuda a afrontar la desnudez, esa que significa mostrarle tu arte al mundo.

En lo netamente actual, ¿consideras fundamental entrelazar la música que uno está acostumbrado hacer, en tu caso el rock y el pop, con los nuevos o actuales géneros musicales?

¡Sin duda! Al menos para mí. Es la música de mi tiempo y como protagonista de esta era que soy, y que somos, creo que es hasta una responsabilidad poder aportarle algo al sonido actual.

Por lo mismo, Best Seller, tú último LP, suena fresco, bailable, particularmente “urbano”. ¿Siempre pensaste hacer este disco elegantemente trap?

Lo lindo del arte, o al menos de la música, es que por más claro que tenga uno cómo quiere que sea el resultado, nunca lo será. Creo que esa cuestión de no poder tener el control total es lo que le da ese vuelo extra, esa magia que depende de algo difícil de explicar, pero que seguramente no son nuestras ideas.

Pero…

No sé si quería que el resultado sonara a trap, pero sí quería que en la paleta de colores sonoros estuviese esa impronta.

¿Y el resultado?

Es eso que suena, una mezcla entre la idea original y lo que la música también por sí sola te devuelve. Te propone.

Algunos ven la experimentación como un arma de doble filo, pero, ¿cómo lo ves tú a la hora de escuchar el corolario de estas ocho canciones?

Si lo que hago no me genera algún tipo de riesgo artístico, siento que no vale la pena. Soy una especie de adicto a esa adrenalina creativa, a jugar cerca de los límites. Mientras más confortable sea la zona por la que te muevas, menos impacto tendrá ese resultado.

A la crítica especializada y a los fans les encantó, ¿qué te pasa en particular cuando tu álbum consigue este éxito rotundo?

Me da mucha felicidad. Es ahí cuando se termina de cerrar el círculo, ese que comienza cuando uno escribe la canción y termina cuando la recibe el público. A la vez es el combustible para seguir prendiendo el motor creativo, la cocina, el fuego de la creación. Que todo eso siga sucediendo.

¿Crees qué eres parte de una nueva camada de músicos argentinos, como Louta, Francisca y los Exploradores, Simón Saieg, entre otros, que vienen a darle un nuevo aire a la escena?

¡Sin dudas! Es necesario el recambio, pues se vuelve difícil que canciones y/o músicos de décadas y paradigmas anteriores puedan identificar al 100 al nuevo público. Lo lindo es que todos podemos convivir.

“UN LINE UP FINÍSIMO”

¿Cómo ves tú presentación?

Será un show muy especial para mí. Es mi primera vez en Chile, un país cuya escena siempre me atrajo y a la cual considero fundamental en la identidad musical del cono sur, tanto en el pop como en la música más folclórica. A la vez el line up de Fauna es precioso, finísimo y me da orgullo poder formar parte.

¿Mezclarás tus tres discos de estudio?

¡Así es! Sobre todo lo último que tiene una dinámica ideal para festivales.

¿Cómo ves compartir escenario con Louta?

¡No quiero spoilear!

¿Conoces algunos de los músicos chilenos qué también estarán ese 4 de mayo?

¡Sí! Y también los estuve investigando. Mi favorito es Drefquila.

¿Puedes adelantarnos algo?

Mejor vengan al show y sorpréndanse por su propia cuenta, ¡que los espero con ansias!