Empoderada. ¡Claro! ¿Por qué no? Una de las más importantes representantes de la música electrónica nacional fuera de nuestras fronteras. Años de pista en las manos, Alemania ha sido su casa, escuela y parte responsable de lo que es hoy. Chica Paula es instruída e inteligente clever, así que resulta fácil conversar con ella de música, sus planes, evolución, proyección de la escena electrónica, e incluso de su primer trabajo de estudio junto a Max Loderbauer, entre otros temas.

Una entrevista que hicimos hace un tiempo, con diferentes matices a una artista que resulta muy interesante y grata. Aquí lo que nos dijo Paula Schopf, el nombre detrás del alias, desde su lado más musical.

Patricio Guzmán: ¿En qué has andado últimamente?

Chica Paula: Hace poco más de dos años decidí hacer un master en la Universität der Künste Berlin, o sea en la universidad de las artes. El máster se llama “Sound Studies and Sonic Arts” y en abril de 2017 recibí mi título. O sea, últimamente estuve estudiando.

¿Siempre te identificaste con la música electrónica europea? ¿De dónde nacen tus influencias?

A los 15 años más o menos comencé a interesarme intensamente por la música electrónica en Europa. Qué se yo: industrial, wave, EBM, etc. Luego acid, techno, house y electro. Como DJ, fue el electro lo que más me gustó en mis comienzos. Esa música venía más bien de Detroit y no de Europa.

Pero imagino que entre medio escuchaste otras cosas… ¿qué?

A los 10 años escuchaba Miguel Bosé. Luego a los 12 comencé a escuchar cosas como Pink Floyd, Yes, Silvio Rodríguez, canto nuevo, etc.

De todo…

Siempre escuché música clásica y la sigo escuchando. En todo caso a partir de los 14-15 años mi gusto cambió radicalmente y escuché sólo música electrónica. Pocas bandas sobrevivieron el destierro. Por ejemplo Pink Floyd ha sobrevivido hasta hoy en “Paulandia”, sobre todo sus discos antes de The Dark Side of the Moon.

Volviste a Alemania en 1990, año en que llegó la democracia a Chile. Entendiendo que podría haber habido una mayor apertura acá, ¿te fuiste a buscar tu verdadera vocación o entendiste que en Europa encontrarías más oportunidades?

¡No fui a buscar oportunidades! Fui a buscar inspiración, información, a bailar, a escuchar música nueva, ver cine, hacer fiesta. A absorber y a desarrollar todo lo que no pude en los años de dictadura. Tenía una sed tremenda por una libertad creativa y sabía que en Chile no la iba a encontrar.

“LA ESCENA ELECTRÓNICA SIGUE SIENDO DOMINADA POR HOMBRES Y ES BASTANTE MACHISTA”

¿Cómo ves la escena electrónica chilena hoy en día en cuanto a producción, locales, backline, etc.?

Yo he tenido el placer de ser invitada o de asistir a muy buenas producciones con buen sonido, súper line up y muy bien organizado (Sundeck, Piknic, Fiestas Quinto Sol), pero también he tenido experiencias no tan placenteras en las cuales la producción, la organización y el entendimiento general de lo que es una fiesta de música electrónica y un line up coherente, faltaban por completo.

¿Y con respecto a otros países? Me refiero a la brecha.

Las comparaciones con otros países son inadecuadas y sobretodo hacen poca justicia a los que verdaderamente tratan de hacer algo de calidad. El “fenómeno” de la música electrónica en Chile creció muy rápido y se ligó igual de rápido a estructuras comerciales o ciertos fulanos que no tenían idea de música, sino que se interesaban solo por la onda y por el billete. Eso obviamente se refleja en la escena.

¿Has detectado un cambio?

En mis últimos viajes a Chile he conocido músicas, músicos, DJs y organizadores que están empeñados en realizar fiestas de calidad y en promover música interesante. Tengo mucho respeto por los que de verdad se empeñan.

Con respecto a lo anterior, ¿con qué DJs chilenos en el último tiempo has dicho “wow”?

La verdad no puedo decir qué DJ chileno encuentro “wow”, pero si admiro a varios y varias por su trabajo largo y empeñoso, por ejemplo a la Paula Burgos, que sigue consecuentemente su camino en un mundo que es bastante difícil para una mujer, sobre todo con hijos. La escena electrónica sigue siendo dominada por hombres y es bastante machista en todo el mundo. Por eso, ¡bravo, Paula!

Hay un inmensa proliferación de DJs en Chile, pero en esa proliferación también se habla de algunos de ellos con términos como sobrevalorados, subvalorados, poco profesionales, desunión, etc. ¿Qué crees tú en términos críticos que le falta a este círculo electrónico para resaltar?

Bueno, en general toda la dinámica en torno al DJ, las fiestas electrónicas, etc. ha cambiado muchísimo en los últimos 10 ó 15 años. Yo vengo de una generación privilegiada, porque era un fenómeno bastante nuevo. Si bien en Berlín hay una generación pionera anterior, no éramos miles de DJs. La escena era pequeña en comparación con hoy.

¿Eran otras las motivaciones?

La motivación principal para ser DJ era la música, una música nueva que uno como DJ estaba descubriendo y se la estaba apropiando. Tenía una nueva identidad musical y social, una nueva proposición de sonidos abstractos, repetitivos, una nueva estética. En ese contexto no había el problema de sobre o baja valoración. Creo que la motivación de cada individuo que decide ser DJ se refleja claramente en la comunidad y en la forma en que esta se desarrolla y articula.

MÚSICA Y MÁS MÚSICA

42 Mädchen, tu reconocido primer álbum: ¿cómo fue el proceso creativo y trabajar con Max Loderbauer?

¡Ufff! Eso fue hace tanto tiempo. El trabajo con Max Loderbauer fue desde un comienzo muy espontáneo, no hubo una planificación ni un master plan. Max y Tom Thiel (Sun Electric) me regalaron en esa época mi primera Macintosh y me prestaron equipos para hacer música. Max empezó a explicarme cosas, como por ejemplo el software Logic o cómo funciona un sintetizador. Yo hacía mis temas, luego llegaba Max y seguíamos trabajando el tema, Max se iba, yo seguía y así. Hasta que poco a poco empezamos a tener una serie de temas y terminamos haciendo música juntos, hasta hacer un álbum.

Desde ese primer LP, ¿cómo ha evolucionado tú música?

Yo no soy una productora muy prolífica. Hay una evolución natural, diría yo, en el sentido de que he adquirido más conocimiento de lo que es el sonido. No tanto el conocer, máquinas y aparatos, sino aprender a escuchar lo que uno mismo está produciendo. Temáticamente, el estilo y eso, creo que sigue igual.

Como representante o por estar fuera de nuestro país haciendo música, ¿sientes alguna responsabilidad de tenderles una mano a otros músicos para que surjan?

No siento una “responsabilidad”. Sí siento, por razones más o menos obvias, cierta complicidad con mis amigos que viven en Chile y que hacen un montón de cosas. Amigos de la escena musical. Yo entrego el mismo apoyo y afecto que ellos me han entregado a mí siempre. Un entendimiento mutuo de lo que uno quiere hacer, lo que nos une. Por ejemplo a futuro me gustaría trabajar más con las representantes femeninas en Chile que se dedican a la música electrónica. En estos momentos estoy pensando qué podríamos hacer, para unir nuestra fuerza creativa.

Imagino que es toda una experiencia emocional y artística trabajar con gente Dandy Jack, Luciano, Ricardo Villalobos, etc…

Como DJ, siempre es muy entretenido y emotivo tocar con mis amigos. Cuando estoy con Dandy Jack, con Argenis o con Luciano, simplemente lo pasamos increíblemente bien, porque todos confiamos el uno con el otro. Estamos felices.

¿En qué estarás lo que queda del 2018?

Mi plan de crear más vínculos con las chicas en Chile y en Sudamérica. ¡Y muchos proyectos más!