¡Sí! Uno mira su cabello e imagina inmediatamente a ese Michael Jackson setentero, ese de la caratula de “Ben”, Off the Wall o en el pequeño prodigio de The Jackson 5. Pero no. Es “Cheky”, el alias de Ezequiel Bertho, el creador venezolano del proyecto Algodón Egipcio. Una mezcla de música innovadora construida en un cimiento de pop de características bailables, trabajado, fresco y, por qué no, desafiante.

Desde México, donde está radicado, conversó con nosotros no sólo de sonidos, influencias o de su carrera en general, sino que nos adentramos en temas profundos que tienen que ver con su tierra de origen y lo que ocurre en ella. Sin dejar la simpatía, buena onda y lucidez para abordar todo lo que le preguntamos, la armada “fibra musical” que trae a Fauna Primavera realmente vale la pena conocer… y volver a escuchar.

Patricio Guzmán: ¿Cómo fueron tus inicios musicales en Caracas?

Algodón Egipcio: Soy originalmente de una ciudad al sur de Venezuela llamada Puerto Ordaz, pero no empecé a tener proyectos musicales hasta que me mudé a Caracas, a los 16 años. Allí fue que empecé a conocer gente con gustos musicales parecidos a los míos con quienes me podía identificar. Empecé con una banda de post-rock que nunca salió de la sala de ensayo, y luego probé de todo: noise, folk, electrónica, rock, hardcore punk. Jóvenes y Sexys fue el proyecto con el que me empecé a tomar en serio el hacer música como profesión.

Y tus influencias directas, ¿cuáles son?

La primera que se me viene a la mente es Björk, porque gracias a ella fue que entré tanto a la música electrónica como a las perspectivas más inusuales dentro de la creación musical. Missy Elliott y Timbaland son otras grandes influencias en cuanto a producción. Hay de todo: Spice Girls, Sonic Youth, The Books, Erykah Badu… la lista es interminable.

¿Michael Jackson? ¿Prince? ¿Cuánto de ellos hay en tus creaciones?

De Michael Jackson, muchísimo. Crecí con él y queriendo ser él. Su música es fuente infinita de inspiración. De Prince, muy poquito. Fue un artista que conocí ya de grande y, aunque siempre lo admiraré mucho, no siento que su estética haya traspasado a mi obra.

Siguiendo lo anterior, escucho a un artista que más que estar aferrado a un estilo musical, indagas en distintos estilos, ¿qué tan cierto hay en eso?

Totalmente cierto. Cuando hago música, soy una persona muy inquieta y me gusta mucho probar cosas distintas, que muchas veces significa reunir elementos de géneros dispares y tratar de hacer que funcionen juntos. Me divierte mucho y lo tomo como un reto. Creo que así se escucha en el resultado.

Los enfoques cambian considerablemente de una canción a la otra. Por lo mismo, ¿qué tan arraigada tienes la electrónica en tu música?

Desde siempre me ha atraído la tecnología. Incluso estudié la carrera de ingeniería electrónica en la universidad. Así que, al momento de crear música, usar software de producción electrónica se me hace ideal. Algodón Egipcio lo creé como un proyecto con una base netamente electrónica, y utilizo la computadora tanto como herramienta como también para generar una estética sintética y explorar sus límites.

¿Sientes que has evolucionado desde lo que hacías en Jóvenes y Sexys a lo que haces ahora con Algodón?

Bueno, ambos proyectos siento que son casi diametralmente opuestos y exploran sensibilidades muy distintas. Pero, dentro del mismo Algodón, noto una evolución muy orgánica producto de la experiencia y de los cambios naturales que van de la mano con la maduración personal y artística. Y esto abarca desde las letras, la forma cómo compongo, cómo canto, cómo produzco y muchas cosas más.

Tu segundo disco, La Confianza Ciega, suena relajado, tranquilo, pero también muy bien y perfeccionista, a diferencia de La Lucha Constante, en el que te oímos más presionado a que las cosas funcionaran bien y en parte a hacerte conocido. ¿Cómo lo ves tú? ¿Te sacaste la presión?

Yo creo que la presión vino más bien con el segundo disco. La Lucha Constante fue más bien un experimento sin ninguna expectativa para ver hasta dónde podía llegar haciendo todo yo solo. Nadie supo de él hasta que salió el primer sencillo, así que todo fue muy ligero y las cosas se fueron dando naturalmente. De hecho hay muchas cosas que no creo que funcionen tan bien,
jaja. Y ése creo que es parte del encanto. Con La Confianza Ciega sí me sentí presionado, porque quería hacer algo diferente pero que mantuviera algún tipo de esencia en común; tenía más que ver con mis expectativas personales que con las ajenas. Y sí, tal cual, es un disco que llevó un trabajo de producción y edición muy detallado del que me siento orgulloso, y que requirió de mucho más trabajo y tiempo del que le invertí al disco anterior.

DE MÚSICA Y OTROS

No puedo dejar de preguntar por la situación actual de Venezuela. ¿Qué opinas del panorama que hoy se vive?

Hoy en día se vive una completa dictadura en Venezuela. Hace casi tres años que no voy a mi país, y siento que han pasado como 20. El deterioro político, económico y social se ha precipitado de una forma escalofriante, que es el producto de un narcogobierno aferrado al poder porque teme a su destino cuando finalmente lo suelten. Es algo que me da mucha tristeza e impotencia, y que este año apenas está atrayendo la atención del resto del mundo. Pero trato de mantenerme positivo.

Acerca de lo que mencionas: tu música es alegre en general y proyectas lo mismo, pero, ¿cómo vives los tristes episodios que ocurren en tu país, que incluso pueden estar afectando a tus amigos o familiares que viven allá?

Viviendo afuera, en realidad no te terminas de ir de Venezuela, porque cada persona herida o asesinada por un ladrón o por la represión militar y policial, que muere por falta de un medicamento, que sufre por no encontrar alimentos, te duele como si estuvieras ahí. Y es terrible el sentimiento de culpa que sentimos quienes emigramos y tenemos algún tipo de éxito en alguna
de las facetas de nuestras vidas.

El arte también se ha visto afectado. ¿Cómo, a tu juicio, se levanta un país en este sentido? ¿Qué rol cumplen ustedes?

Es una pregunta que todavía me hago a mí mismo y no he dado con la respuesta. Admiro mucho a la gente que lo tiene claro, y me encantaría descifrarlo. Pero como artista venezolano fuera del país, hoy por hoy lo que puedo hacer es seguir creando y atrayendo la atención a todo un mundo musical por descubrir, para ayudar a exponer los muchos talentos que alberga Venezuela. Hay que seguir generando conversaciones con los mismos creadores y apoyándonos para mantenernos motivados –que es muy difícil en la actualidad– para no permitir que nos quiten por completo esto que todavía tenemos y es tan preciado.

En particular, ¿el single “La estrella irregular” habla un poco de esa Venezuela en conflicto y que quizás no volverá a ser la misma?

Sí. La escribí pensando específicamente en Caracas, que es donde vivía, pero se aplica al país completo. Hoy en día, conversando con gente que me pregunta cómo son ciertas cosas en Venezuela, les cuento sobre los lugares, la gente y todos los detalles que recuerdo de épocas mejores, pero que ya no necesariamente son así. Nos empeñamos en refugiarnos en una imagen idílica de cómo fueron las cosas alguna vez, pero en realidad hay que despertar y darnos cuenta de que todo cambió y no volverá, incluso después de pasada esta pesadilla.

¿Cómo ha sido vivir en México, lejos de esa pesadilla?

¡Me encanta! Es un núcleo vibrante de creatividad y acción. Es un sitio donde pasa de todo, culturalmente hablando, y está llena de gente que propone mucho y se mantiene activa creando e inventando cosas nuevas. Hay colectivos, festivales, fiestas, artistas, y muchos factores a los que me había desacostumbrado en Venezuela debido a la situación por la que ha estado pasando
todos estos años. He renovado las energías, y además la ciudad me ha recibido muy bien. No me puedo quejar.

Cambiando de tema, ¿qué sabes de la música chilena? ¿Alguna banda que te guste?

Desde hace más de una década he estado muy informado y en contacto con lo que ocurre musicalmente en Chile, y tengo grandes amigos músicos de allá con quienes he girado y compartido tarima, como Javiera Mena, Gepe, Dënver, Prehistóricos, y muchos otros. Actualmente estoy muy interesado en la escena electrónica y la música de gente como Imaabs, Tomás Urquieta, Valesuchi, Alpha S, por mencionar algunos.

Estarás en Santiago de Chile en Fauna Primavera, un festival de renombre, ¿qué esperas de esa participación?

Espero que la gente que se acerque al escenario donde tocaré pueda conectar conmigo y mi música, y que abran la mente, se suelten y me devuelvan toda la energía que planeo transmitirles. No toco en Santiago desde el 2012, así que espero que gente nueva pueda conocerme, y quienes ya me han visto, puedan ver la evolución que ha habido desde entonces.

¿Y qué podremos esperar de tu show?

Pueden esperar un ataque de sonidos y texturas desafiantes, ritmos contagiosos y baile extraño.