A raíz del fresquísimo lanzamiento de S.D.W.F. (Slow Dance with Friends) -su LP debut, que apareció esta semana a través de su sello, Diamante Records-, invitamos a Daniel Klauser a responder nuestro tradicional Cuestionario NNM, para conocer más sobre sus gustos, orígenes e historia. Y aprovechándonos de la contingencia, además le preguntamos al productor chileno por más detalles específicos sobre este trabajo.

1. ¿Recuerdas el momento en el que decidiste dedicarte a la música?

Siempre fue algo muy integrado en mi vida. Mi madre cantaba todo el día y fue cosa de tiempo para que yo la quisiera acompañar en los teclados o en la guitarra. Luego armé mis propias bandas de punk rock para derivar en el ska, funk y reggae tocando saxofón, instrumento que me tenía completamente enamorado de la música popular afroamericana, como el jazz, lo que me hizo entrar en un mundo de músicos realmente estrictos y estudiosos. Desde los 14 años he estado involucrado profesionalmente en la música. Llegué a ser DJ porque el mismo callejeo y las raves alrededor de la ciudad lo pedían como forma de adaptación y también como una herramienta de trabajo que está junto a mi desde esa edad. No he trabajado en nada más que produciendo música, disjockear y crear cultura alrededor de aquello.

2. ¿Te convertiste en DJ antes o después de hacer tus propias canciones?

Después. Como te contaba, estaba involucrado en el mundo del jazz y ahí se compone y se improvisa mucho. Produje a un par de raperos de Renca, mi comuna, antes de ser DJ y también hacía mis propias instrumentales con algunos softwares de ese tiempo, principalmente Reason.

3. ¿Puedes nombrar tus tres elementos favoritos para la producción? (Pueden ser hardware o VSTs, o ambos).

MPC2000XL, Ableton, weed y un café cargado.

4. ¿Por qué crees que la gente debería escuchar tu música?

No busco que me escuche todo el mundo. Uno mismo escoge a su público a través del contenido tras la autoría y mi música se compone de conceptos abstractos que algunos logran percibir y otros no, pero valoro tanto esos momentos bizarros de la noche donde alguien X me suelta un speech de lo que siente con mi música. Por lo general es gente muy real; nunca he tenido esta conversación con ningún hipster o yuppie seudo artista del medio, siempre con personas que me escuchan en sus casas y van al club a ver algo diferente porque mis DJ sets se relacionan con mi materia, pero hay veces en que nunca suelto un track mío.

5. ¿Cuál es tu ciudad/fiesta favorita para presentarte?

Mi ciudad favorita es Santiago. Siento un orgullo tremendo de ser parte de esta ciudad tan dura. Los momentos de alegría acá con mi gente son mucho más satisfactorios que la aceptación que he tenido en ciudades de afuera como Berlín o Nueva York, cuando en Santiago pasan cosas realmente hermosas y está lleno de tremendos artistas y productores de música electronica de alto nivel. Algo parecido me pasa en Bogotá, donde tengo muy lindos amigos, pero la escena de música electronica allá todavía pertenece a la clase alta, en cambio en Santiago he sido parte de esa democratización y descentralización del sonido, compartiendo con mi crew algo que acá antes no se había visto mucho, que es básicamente respeto por la música como base alejada de taquilleos y tonteras.

6. ¿Cuál es tu canción bailable favorita de todos los tiempos?

Wow! “Off the Wall”, de Michael Jackson.

7. Si pudieras elegir un artista/banda para poder remezclar y algún (a) vocalista para que cantara en una canción tuya, ¿quiénes serían?

Jorge González.

8. ¿Puedes decirnos tres canciones que no puedan dejar fuera de sus sets hoy en día?

Smallpeople – Black Ice

Paranoid London feat Paris Brightledge – Dub 1

DJ QU – Soma

Ahora hablemos específicamente sobre el disco:

Has sacado varios EPs o singles desde que comenzaste, que es la norma en la música electrónica. ¿Por qué optaste por el formato LP y cómo afrontaste el desafío de hacer un disco más largo?

Sentía la necesidad de publicar algo nuevamente por mi propio sello, Diamante Records, pero algo diferente a los EPs que ya venía publicando ahí o en sellos de otros amigos. Apenas me puse a producir música con la MPC comencé a guardar mucho material que estaba quedando oculto entre mis respaldos. Motivado por mis amigos decidí recopilar esto para publicarlo como un larga duración. Las canciones nunca las pinché en un club, siempre era en fiestas de amigos donde probaba los tracks y algunos me preguntaban: “¿Qué onda este track? ¿Lo hiciste tú?”. Así evaluaba si la cosa pegaba o no, por lo mismo el concepto quedó cerrado en “Slow Dance with Friends”.

¿Cuáles fueron tus referencias del género a la hora de hacerlo?

Como constantemente trabajo como DJ siempre estoy en la necesidad de encontrar música, por lo que me veo lleno de referentes, sellos y productores que no podría nombrar específicamente, porque responden a una generación de artistas influenciados por el sonido house de finales de los ’90 y por el hip-hop emepecístico de productores de Detroit. Ese sonido acá en Chile es influencia desde comienzos de la escena rapera hasta la fecha, lo que deriva en mí como alguien que pertenece a una generación más joven de beatmakers en Santiago.

Los samples fueron importantes a la hora de hacerlos. ¿Cómo fue el proceso de seleccionarlos y qué tipos de cosas buscaste?

Gracias a poder tocar fuera de Chile me armé una rutina de viaje donde obviamente lo primero es salir en búsqueda de vinilos y cassettes, de los que trato de recortar pedazos de buenas baterias, breaks, espacios con algún sonido de sintetizador o piano Rhodes. Lo análogo permite un deterioro del tiempo sobre las grabaciones, lo que entrega una textura a veces desafinada o polvorienta que permite experimentar con eso para lograr sensaciones muy psicodélicas.

¿Existe algún concepto que una estas canciones?

Baile y melancolía austral.

La MPC fue un elemento importante en este lanzamiento. ¿Cómo se diferencia este método de trabajar a los que habías usado antes?

Logré una mejora en el sonido gracias a compresores y ecualizadores que no se comparan a los que hay en Ableton Live. También el swing de la máquina es único; es decir que, cuando hago patrones de batería, puedo lograr una sensación mucho más “humana” y no es tan plano como un 4×4 sin swing, donde no existe ninguna variación en el tiempo. Además es un gran cerebro, en el cual se pueden hacer secuencias para controlar sintetizadores externos y también el mismo compu a través de funciones MIDI súper simples.